La ruta libertadora en bicicleta / audio

La ruta libertadora en bicicleta / audio

Recorrer en bicicleta los pasos del ejercito libertador que en 1.819 partió de los llanos orientales para llegar al puente de Boyacá, suena a un recorrido interesante y se pronuncia fácil. Son aproximados 800 kilómetros en 20 días los que les llevó a tres aventureros que rayan en la locura: la antropóloga María Johana Cadavid, el fotógrafo Nelson Cárdenas y el montañista Pablo Porras.

La iniciativa surgió por el interés que a despertados el que este año se cumplen dos siglos de la proeza heroica de un puñado de nativas neogranadinos y tropas extranjeras que soñaron con liberar a esta parte del continente del dominio español.

Johana, Nelson y Pablo partieron desde Arauca, treparon el páramo de Pisba y llegaron al puente de Boyacá. En sus mochilas llevan algo de alimentos, una muda de ropa seca, dinero y la meta de llegar al puente sobre el río Teatinos en Boyacá con muchas experiencias y revelaciones.La ruta libertadora en bicicleta

Experiencias

Una bicicleta en el páramo es como un caballo en un apartamento, de esa manera Nelson describe la utilidad que en ciertos momentos le encontraban a la bicicleta. Este caballito de acero, símbolo del deporte colombiano con mayores glorias, les sirvió para acercarse y saborear esos aspectos que desde un vehículo motorizado no se perciben: subidas, bajadas, empedrados, trochas y sabiduría campesina.

Johana y Nelson contaron en LO MÁS CARACOL que el dinero en ciertos momentos hacía estorbo. Lo útil en la profundidad rural es el intercambio de productos, como en los años de los Muiscas.

Hoy cuando el teléfono celular más sencillo ya tiene un GPS que lo ubica y guía en el paisaje, en el páramo de Pisba y sus alrededores no servía para esa misión. Johana describió que durante sus travesías por los campos tenían el mejor sistema de seguridad y ubicación: La gente.

Reflexión

Los campesinos les manifestaron molestias por las injusticias de la Historia. Durante la travesía Johana, Nelson y pablo escucharon las historia de jóvenes guías, abnegadas mujeres y decenas de hombres que aportaron su oficios de herreros, cocineros, caballistas, jornaleros, cultivadores, entre otros, para que ese ejército de héroes pudiera lograra el sueño libertario.

Nombres como Simona Amaya, Justa Estepa, presentación Buenahora e Inocencio Chincá no quedaron en la historia con sus justas proporciones. Se comprueba que la historia está escrita y contada desde la centralidad, se destacan personajes relacionados con las grandes familias o con una percepción de heroísmo mal enfocado. Nelson contó que para los campesinos Bolívar no era el único héroe y no era un Dios, fu un ser humanos que con la ayuda de cientos luchó por la libertad de la entonces, nueva Granada.

Resultado

Esta experiencia conformada por miles de anécdotas se trasladan a al libro Bicientenario compuesto por textos descriptivos y fotografías explícitas. El lanzamiento de esta obra será el 3 de agosto en el Teatro la Candelaria y se abre una exposición fotográfica.

Publicado en Caracol Radio

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